Aquellos años locos

Pasa el tiempo, doce años, yo soy el de la boina...y este blog que abandoné empieza a repetir películas viejas como los cines de pueblo que se resisten a desaparecer.

Lorenzo


Este gato comparte conmigo
ideas más interesantes
que el 99% de la humanidad.
Pero muerde en joda,
por eso yo decido
cuando le doy de comer.





Perenne melacolía

Ilusión, cruel ilusión
en un otoño de perenne melancolía,
donde el reloj no se detiene;
aunque lo golpee y golpee a martillazos,
no se detiene.

Quise salir del sendero de hojas chamuscadas
y sentarme bajo el tibio calor de un paraíso;
quise regresar las agujas en mi rostro
y fingir que recordaba las sonrisas,
pero no pude.

Camino y camino,
mirando atrás con desconfianza;
miedo a pasos silenciosos, miradas que se niegan;
a juegos embebidos, miradas que se pierden.

Pero callo más de lo que digo,
las palabras no hincharan de nuevo mi pecho;
pero callo más de lo que grito,
uno no grita, lo que otro, ya ha dicho.

Ilusión, dulce ilusión
en un otoño de perenne melancolía,
donde el reloj corre y corre,
derrumbando muertos
derrumbando histerias
derrumbando sueños
derrumbando…


Los chicos del Ciclo Hace lo que quieras

me invitaron a recitar.

Caeré con mi compinche Matías Thomas

y también intentaré cantar.

Javier Defox, tipo 1hs, en Alberdi 448, Caballito
(¿la entrada? 10 pesos contra mi voluntad
y de los que no voy a ver ni uno).

Martes 22hs: Culturamma radio


www.fmunion.com.ar

A la mierda con el arte...







Podría escribir algo para "justificar" estas fotos (que son solo algunas) en un sitio de arte, podría hablar del papel de los medios masivos de comunicación encubriendo la brutal masacre contra el pueblo palestino por ejemplo. Sin embargo es coyuntural en un punto, porque no pongo estas fotos "en defensa de la vida", como un principio abstracto.
Las pongo para aportar, desde este blog, a la movilización de los trabajadores y oprimidos del mundo para derrotar al Estado sionista de Israel, militar-politica e ideologicamente. Asi como también a sus cómplices: el imperialismo yanqui y el gobierno de Cristina de Kirchner.


Lamento si entraste accidentalmente buscando poesía, pero en estos tiempos las posturas medidas son para lo pusilánimes. Abajo el Estado terrorista-sionista de Israel. Por el triunfo del pueblo palestino (como decía el viejo dicho "con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes).

Finde


Al abrir los ojos, su chica salía del baño hacia la cocina. Desnuda atravesaba el departamento apurada y con pies descalzos. El calefón se había estaba apagado y ella quería ducharse antes de salir. No hacía dos horas que habían llegado y ya se estaba preparando para ir a caminar. A Camilo no le quedó otra que levantarse, sobrellevando el dolor en sus piernas, y ponerse la camisa hawaiana que lo hacía sentir un turista más. El atardecer cruzó entonces el monoambiente desde la ventana. Entre los recuerdos del partido de fútbol de la noche anterior y los gemidos del viaje, encendió otro cigarrillo.
Mar del plata seguía igual ese fin de semana largo. Tomándole la mano para que no se ofendiera llegaron pronto a la Bristol. Algunos se metían al mar a pesar de los nubarrones, otros hacían tiempo antes de meterse de nuevo a jugar al casino, los más jóvenes convencían a sus mujeres de tomar el primer trago, con la esperanza de llevarlas a la cama antes de medianoche. Se sentaron en las escaleras a compartir.
Él pensaba en Buenos Aires cuando la vieja gitana llegó mascullando frases de buenaventura. Los tórtolos solo se miraron risueños. La gitana insistía con su speach prepotente. Camilo no dejó de mirar el horizonte hasta que la vieja dijo:-Tenés mucha envidia. Entonces fue que sacó su billetera ante la sorpresa de su compañera. Dos pesos. Tres pesos. Y salieron a caminar por la feria.
El tumulto de los pasillos se mezclaba con el murmullo de los feriantes. Camilo, desganado, caminaba impaciente delante de ella. Ambos se detuvieron en un puesto de libros. Pero pronto, aburrido él volvió a adelantarse. Y, combatiendo su neurosis, se detuvo ante un nigeriano (o algo así). Inquieto esperó que éste despachara un cliente y le preguntó por un par de anillos que sabía que en una semana se despintarían.
Fue entonces que giró sobre sus pies adivinando que ella ya estaba allí. Y le propuso matrimonio.

Bache vergonzante

Estoy agotado. Fin de año me mata. Y mucho más porque odio convertir esto en una especie de diario. Contarle en este tono confidencial, sin máscaras retóricas, mi cansansio. Pero bue, la siesta con ventilador enfría mis cabeza y no me deja razonar bien. Pero bue, la baba viscosa que produce mi boca porque fumo menos de lo que me pide mi cuerpo me vuelve así, incómodo.
Hoy jugué a pibe de barrio que se desespera por ser popular. Las vueltas de la vida hizo que, al salir de mi laburo, el chofer del colectivo sea un amigo. Y fui a dar un par de vueltas por ahí. Sol, gente puteando, casi box con un pasajero, una pizca de política, me entretuvieron esta tarde. Ya ahora, al caer la noche, el miedo de confiarme demasiado para un exámen de mañana late, gana, ruge. Pero bué, estoy hecho este año. ¿Será por eso, por la falta de costumbre de que los balances sean positivos, es que mi cabeza está helada y mi boca viscosa en realidad? Andá saber. No importa, al levantarme e ir a la caja a pagar mi cuenta, al salir y cruzarme con personas apuradas que se miran en las vidrieras, al andar en este mundo, no podré evitar cruzarme con bestias enajenadas (y lo que pensaba serían cuatro renglones escritos porque odio a que siga arriba de este blog la videoteca se volvieron un poco más).
Me aburre la rutina. Me aburre ir a un asado con viejos amigos y tener que contar mi nuevos logros. Prefería contar las monedas para el picadillo. Prefería avisar que no tengo plata para poner para la carne y avergonzarme de que nada nuevo (y bueno) había bajo el sol para contarles a los condescendientes. Me aburre. Preferiría. Pero mis huesos son más rápidos que mi cabeza. La neurosis ya no se bate a duelo con mis manos. Mi mente lancasteriana (no es pedancia, es información que ha quedado luego de un año de perseverancia -ese valor universal), mi mente lancasteriana lleva al orgullo de ser (y la represión la dejé en el cenicero aunque mi compañera -la unica lectora fiel y brutalmente crítica- pregunte y pregunte porque digo estas cosas en tiempos que se parecen a La casa de la pradera y no a un psicological trhiller).
Suena el despertador, pongo pausa, abrazo a mi chica y piensa en la cara del polvo de anoche. Suena el despertador, lo apago, salto de la cama y huelo mis sobacos para comprobar si debo bañarme. Entonces, o me baño o me pongo el pampero (cuanta gente ha robado, ro-ba-do, contando estas boludeces. ¿cuanto la existencia, su dinámica, pesa para hacer poesía? ¿Acaso no se han hecho grandes historias con autistas o tetrapléjicos?)
¡Cuán lejos ha quedado el método de autodestrucción creativa! ¡Cómo revolotea por mi cabeza la censura a aquellos que tienen en sus brazos un hijo y no escriben todo el tiempo sobre él!
Mierda. ¿Tan lejos quedaron los `90? (no puedo evitar imaginar los comentarios pateticamente mordaces de un antropólogo).
Mierda. ¿Esto de querer a la gente y de odiarla a la vez dejará de ser cruel con mi salud mental?
Mierda. Pappo, y un cierre de antología: Hombre suburbano.

Pet cementary

El Padrino

A su manera